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La rana punta de flecha mantiene a raya a los predadores con la (-)-batracotoxina.
Credit: Shutterstock
No te dejes engañar por el aspecto simpático de la rana de la fotografía, se trata de uno de los animales más letales del mundo gracias a su veneno. La rana venenosa de oro (Phyllobates terribilis), originaria de Colombia, almacena una toxina alcaloide llamada batrachotoxin en las glándulas de la piel. Lo que llevan encima es suficiente, de media, para matar a 10 seres humanos. Además, no hay antídoto y si el veneno entra en el torrente sanguíneo de una persona, es probable que muera en menos de 10 minutos. Pero siendo tan mortífera, ¿cómo evita este anfibio un suicido accidental?

La toxina batrachotoxin genera la apertura irreversible de los canales de sodio de las células nerviosas, que bloquea permanentemente la transmisión de señales nerviosas a los músculos, mientras evita que los músculos se relajen. El corazón es particularmente susceptible, y el resultado final es el paro cardíaco. Los investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY, EE.UU.) intentaron averiguar por qué no morían envenenadas, y sus conclusiones han sido publicadas en la revista PNAS.

Las ranas no crean la toxina por sí mismas. De hecho, cuando se crían en cautividad son completamente inofensivas, lo que ha llevado a la teoría aceptada de que las ranas sintetizan la toxina de su dieta. El mecanismo del veneno, aunque ligeramente diferente, se parece al del pez globo, que genera tetrodotoxina y tienen una sola mutación de aminoácidos que modifica sus canales de sodio y los hace inmunes a su propio veneno.
Investigaciones anteriores realizadas por un equipo de la Universidad de Harvard (EE.UU.) sugirieron que había múltiples orígenes para la resistencia de las ranas a su propia toxina, pero la investigación del equipo SUNY sugiere que, como los pez globo, la resistencia de las ranas proviene principalmente de una sola mutación genética. Por ello, los científicos buscaron aminoácidos para la inmunidad de las ranas.
Utilizando ratas en el laboratorio, probaron cinco sustituciones de aminoácidos naturales que se habían encontrado dentro del músculo de P. terribilis. Cuando estos aminoácidos de la rata se sustituyeron por las mutaciones de la rana, el músculo de la rata fue completamente resistente a la batracotoxina. El siguiente paso fue probar las sustituciones una por una. Todos los aminoácidos excepto uno, llama N1584T, mostraron una alta sensibilidad a la toxina, lo que significa que es esta la razón por las que estas máquinas de matar están a salvo de sí mismas. Sin embargo, esto no significa que podamos encontrar un antídoto. Todavía no se conocen antídotos para la toxina de pez globo. El propósito del estudio fue encontrar la mutación que hace que las ranas en peligro de extinción sean inmunes a su propia toxina.
Por otro lado, en febrero de este año, un equipo de paleontólogos de Sudáfrica detectó la presencia de glándulas venenosas en vertebrados fósiles Euchambersia mirabilis del grupo therapsid, que vivió hace unos 260 millones de años. Este es el vertebrado venenoso más antiguo conocido hasta la fecha, de acuerdo con el estudio al respecto publicado en la revista PLoS ONE. Del tamaño de un perro, este animal, solo se conocen dos cráneos del desaparecido animal, hallados sin la mandíbula inferior en África en los años 1932 y 1966. Como la mandíbula superior del animal ostentaba profundas cavidades dentales, se creía que estas alegraban glándulas venenosas y dientes afilados, por lo que se suponía que la Euchambersia era venenosa. Sin embargo, hasta ahora los estudios a los restos no permitían concluirlo de manera definitiva: Euchambersia mirabilis es el vertebrado venenoso más antiguo conocido hasta la fecha.

Fuente: nmas1.org