0 items - $0.00
  • Su cesta está vacía.

About/Help

La luciferina es una molécula responsable de la emisión de luz en algunas bacterias, algas, hongos y animales (bien por contener esta molécula, bien por tener bacterias endosimbióticas que la tienen). Un ejemplo es la luminiscencia de las luciérnagas. Estos compuestos son el sustrato de enzimas denominadas luciferasas o fotoproteínas, que llevan a cabo la descarboxilación oxidativa de la luciferina usando oxígeno, lo que causa la producción de luz.

¿Nunca te has preguntado por qué las luciérnagas tienen luz?

La emisión de luz que caracteriza a estos insectos es debido a la luciferina, una molécula responsable de la emisión de luz (bioluminiscencia) en algunas bacterias, hongos y animales.

Básicamente, las luciérnagas tienen la capacidad de brillar en la oscuridad porque tienen unos órganos especiales que les permite hacerlo. Debajo del abdomen cuentan con una serie de órganos lumínicos y células especializadas que cuando absorben oxígeno, éste se combina con la luciferina produciendo una reacción química que genera luz.

Generalmente esta reacción se produce por la combinación de cuatro elementos: luciferina, enzima catalizadora luciferasa, oxígeno molecular y ATP (Trifosfato de adenosina).

Luciferina

El mecanismo es el siguiente:

El oxígeno oxida la luciferina

La luciferasa ayuda a acelerar el proceso y el ATP da energía para que todo esto se convierta en luciferina oxidada.

Es en este última paso cuando se genera luz muy intensa, que se concentra en zonas pequeñas y por eso es muy visible en la oscuridad.

Es curioso remarcar que de la totalidad de la energía generada por una bombilla incandescente, sólo un 10% es en forma de luz, desperdiciándose el resto en forma de calor. Mientras que en el caso de las luciérnagas prácticamente el cien por ciento de la energía desprendida por la reacción es lumínica. Tan sólo un 2% es calor por ello se le llama luz fría.

La ciencia siempre se ha inspirado en la naturaleza y ha intentado adaptar los procesos que observa a la tecnología. Y aun así la realidad es que una pequeña luciérnaga sigue siendo mucho más eficiente que la más moderna de las bombillas de bajo consumo.

Luciferina y Luciferasa: ¿nombres demoníacos?

Entre los muchos experimentos asombrosos que ha traído consigo la revolución de la ingeniería genética, destacan, por su espectacularidad, las imágenes in vivo de ratones u otros animales de experimentación con poblaciones celulares luminiscentes. Estas células, afectadas con el gen de la luciferasa, emiten luz de diversos colores que permite estudiar el proceso de la oncogénesis y la respuesta tumoral a los antineoplásicos mediante técnicas de imagen sencillas e incruentas, o revelar la presencia de restos de sangre en el escenario de un crimen, entre otras muchas aplicaciones.

¿Luciferasa?, ¿por qué este homenaje al diablo en la terminología científica?, se preguntarán con cierta aprensión los más supersticiosos. Luciferasa, sí, desde hace más de un siglo.

Las primeras investigaciones sobre los fundamentos químicos de la bioluminiscencia se atribuyen al farmacólogo francés Raphaël Dubois. Entre 1885 y 1892, y trabajando con dos especies animales bioluminiscentes (las luciérnagas tropicales del género Pyrophorus y el molusco bivalvo Pholas dactylus), refutó la teoría del fósforo, vigente hasta entonces, y demostró que el fenómeno de la emisión biológica de luz no era más que un proceso de oxidación enzimática en el que intervenían dos sustancias: una de ellas, termo-resistente, se consumía en presencia de la otra, que actuaba como catalizador termolábil. Y el propio Dubois llamó luciferina a la primera de ellas, y luciferasa a la segunda.

Fuente: Vrilecologico